Un amanecer distinto es cada vez más probable. Una mañana oscura se acerca desenfrenada, desde el horizonte puedo observarla con miles de sonidos aglutinante.
Hace pocos días, un alma abandonó su hogar ante las múltiples injusticias del mundo. Con el megáfono activo fue portavoz de la paz por doquier. Por varios días no regresó a casa. Una madre con el corazón partío agonizaba en su mente, dolor y decepción, tan solo eran minúsculos.
Aquella alma lloró incansablemente tras su regreso. Un auto color negro esperaba por ella. Alzaba su taxón como aviso de preocupación. Alma y esperanza, esta vez no tuvieron cita.